12/05/08

¡Mocos!

Ah, los buenos fluidos corporales... a todos nos averguenzan un poco, a muchos nos encantan... aunque sea en secreto. Y es que es algo que no podemos negar, ni ignorar, ni menospreciar, están ahí, para hacernos la vida más difícil y asquerosa, aunque a veces más divertida.

Los mocos son definitivamente, el non plus ultra de los fluidos corporales. Son pegajosos, por lo que nos encanta jugar con ellos en el kleenex, tambien cambian de color, por lo que siempre serán una sorpresa al salir por la nariz, además causan un extraño placer cuando están bien pegados y logramos por fin sacarlos de las profundidades de la caverna. A diferencia de otros fluidos, los mocos no tienen connotaciones sexuales ni son ofensivos, no indican madurez ni son un parámetro para saber si alguien está en total uso de sus facultades mentales.

Sólo tienen un pequeño problema, un desorden secundario que me gustaria llamar "diarrea nazal". Este desajuste surgió en mí después de una terrible gripa kamikaze, de esas que atacan de un día para otro, y que no te dejan respirar, hablar, comer, beber y a veces ni pensar a gusto, porque estás cada tres segundos limpiándote la nariz con lo que tengas a la mano, personalmente intenté detener mis mocos con pañuelos, servilletas, papel del baño, el periódico, hasta un calcetín sucio y mi propia mano. Pero la diarrea nazal es simple y sencillamente un derrame mocoso inparable... incluso se me ocurrió meterme un tampax a la nariz... no lo intenté, pero en momentos de desesperación sonaba como una buena idea.

En fin, ahora mi nariz está más rosada que un culo de bebe, ya me soné la mitad del cerebro y estoy totalmente deshidratada por tanto aguacero saliendo de mis narinas. Pero debo aceptar que de todos los líquidos, geles y semisólidos que salen de mi cuerpo, ¡los mocos son mis preferidos!